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jueves, 5 de enero de 2012

Llámame sin la LL.

3 comentarios
Enfádame. Hazme rabiar. Finge que no recuerdas cuándo es mi cumpleaños o cuándo fue nuestro primer beso. Sonríe después y muéstrame esa preciosa boca. Dime que te acuerdas hasta de la canción que sonaba cuando me viste por primera vez, que serías incapaz de olvidar cualquier cosa que tenga que ver conmigo. Prométeme que nunca te irás; jura que siempre me quedaré contigo, que serás mío para toda la eternidad, que nunca sentiré apagarse el sol porque ya no estás aquí. Susúrrame algo bonito al oído. Acaricia mi oreja con tus labios, que tu aliento me haga cosquillas en el cuello. Cierra los ojos y colócate frente a mí. Siente el frío de mis manos trazando una línea imaginaria por el borde de tu cara. Relájate. Deja que mis dedos jugueteen con tus labios. Abre los ojos. Mírame fijamente y dime si te gusta lo que ves. Ahora no te muevas. Voy a acercarme muy lentamente y voy a juntar mi nariz con la tuya. Lo siento si está fría. Bebámonos a morro, lleguemos tarde a casa, pasemos la noche juntos. Abrázame como si no hubiera mañana. Vive el presente, pues yo estaré contigo.

3 comentarios:

Mery dijo...

Son esos detalles que parecen insignificantes los que nos definen como personas.
Un besazo enorme^^

P.D. Me encanta como escribeeees!

Caffeine dijo...

Muchas gracias ;D por cierto, tu blog me ha gustado mucho, ¡te sigo!

Anónimo dijo...

a mi me gusta todo lo que pone

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