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martes, 27 de diciembre de 2011
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Somos pájaros, volamos libres desde el momento en el que nos enamoramos. Nacemos enjaulados, no sabemos lo que se siente al volar hasta que no viene otro pájaro a abrirnos la puerta. Lo vemos como el pájaro más bello del mundo, siempre lo recordaremos, porque es el que nos abrió los ojos y nos enseñó lo bonito que es el mundo.
Echamos a volar, al principio temerosos pero a medida que vamos aleteando, cogemos confianza. Además, tenemos a nuestro lado a alguien que nos guía, ¿qué puede salir mal? Ascendemos juntos, sin miedo, solo mirando hacia delante y sin calcular los riesgos de una posible caída. Subimos, seguimos subiendo; sentimos que flotamos en el aire y vemos todo perfecto. Peligrosamente perfecto.
Hasta que ¡puf! de repente aquel pájaro que nos dio la libertad se va. Entonces caemos en picado y nos estrellamos. Recuperarse siempre es difícil, pero nunca imposible.
Por suerte hay más pájaros en el cielo que nos ayudan a remontar el vuelo, pájaros que de nuevo nos hacen subir y subir de nuevo, nos enamoramos otra vez... para volver a caer. Y luego subiremos, y caeremos, la vida es así. Las alas nunca se nos romperán, porque son mucho más resistentes que nuestros corazones. Siempre sacaremos fuerzas de donde sea para volver a volar, ¡no podemos perder el tiempo! Que esta vida son dos días, y ya vamos por el primero.

lunes, 26 de diciembre de 2011

abcdefghijklove-

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Estoy a punto de tirarme, en la azotea de un gran edificio de una ciudad de la que ya no recuerdo su nombre. 
Pienso en todos mis sueños, en todas las veces que deseé volverte a ver, amarte; todos esos días que pasé esperándote, sin saber qué hacer al día siguiente para no romper a llorar por no tenerte conmigo. Odiándote pero a la vez anhelando que tus labios se posaran sobre los míos de nuevo. Recuerdo que tenía hasta los días contados para que regresaras. Hay más sueños que nunca llegué a cumplir, como por ejemplo mudarme a París y abrir una pastelería, o besar a alguien bajo la lluvia. Pedimos tantas cosas cuando somos adolescentes...
Miro hacia abajo, desde esta altura la caída será dura, pero es que mi vida ha perdido el poco sentido que ya tenía, no tengo razones para sonreír ni motivos para seguir respirando. Me asomo más aún; voy a hacerlo, quiero hacerlo. Eso que llaman instinto de supervivencia (que sería lo único que ahora mismo pudiera impedir que saltara) se fue contigo.
Subo un pie, después el otro. Abro los brazos, cierro los ojos. Tomo aire y... unos brazos cálidos me agarran por la cintura. Estás aquí, como siempre lo has estado. Pero ya es demasiado tarde... y caes, caes conmigo. La diferencia esta vez es que muero feliz, a tu lado. Estaremos juntos para toda la eternidad, como siempre habíamos querido.

martes, 20 de diciembre de 2011
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¡¿Alguien me puede decir qué narices voy a hacer contigo?! No tengo ni idea de lo que pasará ese día, solo sé que será inolvidable para los dos.
 Quizás, lo mejor sea actuar sin pensar, y dejarme llevar por el momento. Que nuestros corazones decidan, y que nuestras bocas actúen ~


lunes, 19 de diciembre de 2011

We won't fade into darkness.

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La veo, ella es mi nueva cazadora. Estamos hechos el uno para el otro, por lo menos hasta que termine la noche. Adoro cómo se mueve, es la diosa de la pista. Me ha visto. Sonríe, mostrando unos dientes perfectos. Me acerco, bailando como nadie me enseñó, de la forma en que tantos quisieran. Esta noche yo seré su presa, su animal. La rozo furtivamente, aunque ella sabe que esa caricia estaba más que planificada. Se gira, colocándose frente a mí. Soy suyo, ella es mía. Pone sus manos sobre mi cuello y mi cintura; me guía, es mi lazarillo en esta canción. Bailamos al ritmo de la música, muy pegados, cada vez más. Se acerca el momento. Ya he sido cazado, ahora solo le falta coger su cuchillo y cortarle el cuello al animal. Así que llega lo más esperado, ella se acerca lentamente para primero tan solo rozar sus labios con los míos, me agarra el labio inferior y tira de él suavemente. Y así, su lengua empieza a jugar con la mía, recorriendo todos los rincones de mi boca, creando un baile aún mejor que el que nuestros cuerpos seguían en la pista. Ya estoy perdido; soy como una presa indefensa, he caído en sus garras. Ella.-
viernes, 16 de diciembre de 2011

El mundo no gira, lo mueven los DJ's.

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No soy de las que van llamando la atención, la chica de la que todos se enamoran o por la que llegarías al fin del mundo por recibir una mirada suya. No muevo a las masas, es más, ellas me suelen mover a mí. Me dejo llevar, disfruto los momentos sin pensar luego en las consecuencias. Hablo sin pensar, y cuando dejo de hablar es que ya estoy tramando algo.  
Río, salto, bailo, la fiesta es mi hábitat natural. Éxtasis, anfetas... ¿quién los necesita? Mi camello es el DJ; me esnifo todos los acordes de su música, me coloco moviéndome a su ritmo. Nunca me he creído ni que las calcamonías dan cáncer ni que ponerse la música alta en el iPod te deja sorda; me da igual lo que me digan, esta noche nada ni nadie va a hacer que deje de bailar.
domingo, 11 de diciembre de 2011

Creo que los bares se deben abrir para cerrar las heridas.

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Al acabar la jornada... rememoro y me pregunto que si el día de hoy ha valido para algo. Me doy cuenta de que no. Que sólo ha sido tiempo perdido. 24 horas desaprovechadas, tiradas a la basura. El tiempo perdido no se recupera. Caigo en la cuenta de que si el día de hoy no hubiera pasado, todo seguiría igual. Nada importante ha sucedido, no me habría perdido nada. Quiero poder seleccionar los momentos importantes de mi vida, y estaría bien vivirlos una y otra vez. Eliminar las desgracias. También sería una buena idea que tuviera la versión comentada por el director, como uno de esos DVD's originales que ya nadie compra, gracias al maravilloso invento del Ares.
Pero, por otra parte, ¿la vida no se basa en disfrutar todos los momentos? ¿En sacar algo bueno de cada situación y valorar los pequeños detalles? Todo tiene sus pros y sus contras, y, a veces, es mejor tirar los problemas a la papelera para abrir el armario y ponernos nuestra mejor sonrisa.

La vida es un eterno no saber, cambiar, aprovechar y sacar lo mejor de cada momento, sin saber qué pasará a continuación.
jueves, 8 de diciembre de 2011

Inyecciones de felicidad.

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¿Qué se siente? ¿Qué se siente al sentir tu cuerpo vacío? Vacío y negro. Sin esa chispa que algunos llaman vida. Cuando todo se acaba, puede que pienses que tu vida, sí, esa millonésima parte de una millonésima parte de la Eternidad, no ha servido de nada; o, al contrario, al llegar el fin de tus días pienses: "Qué vida más plena. Ha merecido la pena". ¿Qué somos? ¿Qué hacemos aquí? ¿Por qué estamos aquí? Por casualidad. Una coincidencia de entre otras muchas millones de situaciones.
Cuando sientes que te marchitas, que tu existencia llega a su fin, supongo que piensas en tu vida: tu infancia, el primer día de colegio, tus primeros mejores amigos, llega la adolescencia, cambios en tu cuerpo, el primer amor, acabar el instituto, tu primera vez, haces una carrera, conoces a alguien especial, te casas, tienes hijos, un empleo estable, te mudas de casa, tus hijos crecen, jubilación... y también en todos tus sueños: ¿Quién no ha querido ser una super estrella? ¿O el balón de oro del año? Promesas que juraste cumplir: ¿Ese APS que escribísteis tú y tu mejor amiga allá cuando teníais once años en una piedra del parque? ¿Y cuando dijiste que amarías por siempre a ese primer novio? ¿Cuando prometiste a tus colegas de la Universidad que mantendríais el contacto? Ninguna se cumplió. Ya no te sigues llevando con ninguno de ellos. Nada se ha cumplido, nada se ha hecho realidad. Sólo has seguido el modo de vida "correcto". Una vida "estándar". Nada fuera de lo normal. Piensas: "Ésta es mi vida, ha estado bien. Pero no como yo quería".
¿Y qué hay luego? Algunos dicen que un paraíso o una condena. Otros el final de un penoso camino. Una reencarnación, tal vez. ¿O sólo oscuridad en un sueño eterno? Yo ya no sé qué creer. Nadie sabe qué es lo correcto, ni lo que realmente existe. Sólo sé que vidas sólo hay una. Así que, aprovéchala. Ríe siempre que puedas, sé amable en todas las ocasiones posibles. No finjas cuando estés mal. No te vendes los ojos para pensar que todo sigue igual. Llora cuando tengas que llorar, y sonríe cuando tengas que sonreír.

La vida no se mide por el número de veces que respiras, sino por los momentos que te dejan sin respiración.
lunes, 5 de diciembre de 2011

To fly, flew, flown.

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Me encantaría echar a volar, sin miedo, por un cielo que vuelve a ser azul. Pero siempre contigo, no lo dudes.
Ojalá pudiera ahora enamorarme de tí. Olvidar todo mi pasado y entregarme ciegamente a tu amor. Sonreír sin miedo otra vez. Saltar, gritar, llorar de alegría por haber tenido la suerte de conocerte. Volver a ser un sube y baja de emociones: ahora mismo eufórica; al segundo después con el ánimo a tres metros... bajo el suelo.
Me hice un propósito: estar un día entero sin pensar en él, sin recordarle, sin romper un poquito más de lo que ya está mi pobre corazón. Son ya más de dos meses sin su metro ochenta de imbecilidad en estado puro... pero también dos meses sin su olor y sin su pelo perfectamente (des)peinado hacia arriba.
¿La receta mágica para olvidar? Probablemente sea agarrarme a tí para estar al borde del precipicio de nuevo, pero sin calcular los riesgos de la caída inminente, porque volveré a estar enamorada. Tus ojos del color de la tierra húmeda y oscura del otoño serán los únicos que me mantengan en el precario equilibrio entre el éxtasis y el irrefrenable deseo de poner fin a mi vida. Viviermos al límite, en la fina línea que divide la felicidad extrema de la depresión profunda; una línea que algunos ilusos llaman amor. 
Aunque sé que nada de esto sucederá, porque en mi corazón solo hay hueco para una persona; y, lamentablemente el puesto de dueño de mis pensamientos aún está ocupado por alguien que debería haberse ido hace mucho tiempo de mi mente, pero que todavía sigue rondando por aquí. Ojalá pudiera atarme a tí, aunque yo ahora mismo no quiera. Pero sé que sería una de las mejores formas de borrar por completo a alguien por quien nunca debería haber perdido más de dos minutos de mi preciado tiempo, alguien que debió ser olvidado a los cinco minutos de traicionarme.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Together we'll fall.

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Te echo de menos, tengo ganas de tí. Ahora ya todas las horas que paso contigo me saben a poco; siempre quiero más, nunca es suficiente. Y, la verdad es que no hemos pasado tantas horas juntos, si te das cuenta han sido solo un puñado de minutos, que forman horas, los momentos más felices de mi vida. He dejado de lado a mis amistades, con las que llevo toda la vida, para estar contigo, que te conozco de hace dos meses. He llegado tarde a casa, he soportado broncas monumentales, discutido con mis padres y desatendido mis obligaciones por tí. Que has llegado a mi vida y la has puesto patas arriba, me has dejado huella, ya no soy la misma. Pase lo que pase, no te vayas de mi lado, ¿vale? Si en una noche fuiste capaz de quedarte con mi corazón, imagina lo que nos queda por delante. No tienes idea de lo que te quiero, de lo que sería capaz de hacer por estar contigo. Eres muchísimo... más que eso, mucho más. No encuentro una palabra que exprese lo mucho que significas para mí, así que, mejor, déjame que te lo explique con un beso.
 
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